La crueldad de Paco no tenia limites. Yo empece a hacerlos y el se quedo ayi junto ami y me paso un brazo por encima de mi hombro izquierdo, yo no me movi y segui con lo que estaba haciendo, cuando de repente escucho un susurro en mi oido. Una vez adentro, lejos de donde alguien pudiera vernos, nos estampamos un beso enorme. Y un poco hippie. Ante semejante ofrecimiento como negarme.


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